Sentido de pertenencia y productividad son dos conceptos en los que ahondamos muy a menudo; y en el seno de ellos descansa la gestión y el desarrollo del talento humano.

El talento es una virtud que se desarrolla y gestiona, y por tanto no es necesario buscarlo en el equipo de la competencia, ni en el inconciente del mercado, como muchas veces se concidera. Esta concepción última es la que choca de lleno con los conceptos de pertenencia y productividad.

Cuando se contrata a una persona talentosa para cubrir un puesto vacante, los empleados propios se desmotivan, sintiéndose devalorados y afectando su desempeño; creando un ambiente poco agradable para trabajar.  Así como también aporta a la disminución del sentido de pertenencia, ya que se otorga la posibilidad de pensar que no hay necesidad de crear antigüedad ni carrera dentro de la empresa.

La clave está en preparar a los propios empleados para superarse en capacidad y talento, y que logren abarcar cargos cada vez más altos, escalando en jerarquía. Éste proceso no solo arraigará el sentido de pertenencia y la productividad del recurso humano, sino que es notoriamente beneficioso para la empresa ya que resulta más económico éste esquema que contratar a personas que han demostrado su talento en otras firmas. Los primeros ya saben el manejo de la organización, sus fortalezas y debilidades, mientras que los nuevos tendrán que pasar por un periodo de capacitación para conocer su operación.

¡Las mejores compañías son las que desarrollan el talento de sus ejecutivos! ¿No te parece?

 

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