Durante los últimos años, y de la mano de Internet y de las redes sociales, se producen a diario cientos de ofertas laborales que prometen trabajos exitosos con remuneraciones muy altas pero que a fin de cuentas no son lo que parece. Las ventajas que brinda Internet también puede ser utilizado para cometer estafas y fraudes laborales y aprovecharse de la complicada situación de los desempleados.

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), cerca del 25% de los fraudes que hay actualmente en Internet provienen de ofertas de empleo falsas.

Generalmente, este tipo de estafas intenta engañar a los usuarios para que terminen realizando una transferencia de dinero en beneficio de la empresa “contratante”.

Aunque siempre ha habido multitud de engaños en torno a las ofertas de empleo o falsas ofertas que tratan de adquirir información personal, tales como el reclamo de información exclusiva para localizar oportunidades laborales o ser contratado en un determinado sector o bien pagar por adelantado para encontrar un trabajo, el pasado mes de agosto, dicho organismo oficial advertía de la existencia de una campaña de spam con faltas ofertas de trabajo que captaban la atención del usuario con frases como “salario fijo más porcentaje” o “formación inicial gratuita”.

Existe una gran variedad de estafas a medida de cada uno de los perfiles. Además, una modalidad de estafa son los servicios ilegales que buscan explotar un beneficio promovido por la inquietud de las personas por reincorporarse al mercado laboral y mejorar su situación económica.

Las ofertas de empleo falsas están especialmente diseñadas para obtener dinero, información financiera o información personal del candidato que posteriormente será revendida a un tercero.

Una de las formas más sencillas de estafa laboral consiste en el envío masivo de ofertas que incluyen expresiones del tipo “trabajo instantáneo”.

Una de las modalidades más comunes se trata de requerir el pago de una tarifa por adelantado para cubrir costes como trámites administrativos o certificados médicos. Un requerimiento que jamás se demanda en un proceso de selección habitual y que ninguna empresa seria solicita a sus futuros empleados.

Otra modalidad de estafa consiste en recoger información financiera a través de anuncios colocados en portales de Internet o en prensa que buscan atraer la atención de cualquier interesado. Los candidatos son instados a facilitar sus datos bancarios con la excusa de un posterior envío de cheques o transferencias bancarias.

Por último, otro fraude muy habitual reside en la recolección de información personal que posteriormente se revende a otro tipo de estafadores.

Si bien en Internet hay sitios que buscan dañar una búsqueda laboral, también existen aquellos que capacitan e intentan prevenir cualquier tipo de estafa a los internautas.

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